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ADELITA LULÚ

ADELA LULÚ

BELLA LULÚ

ADELA DEL BARCO

COUPLETISTA – CANZONETISTA – EXCÉNTRICA MAQUIETISTA

[Madrid ? – ?]

REPERTORI

A

Ajonjoli – Amor en fado – ¡Amos, anda, estás guillao! – ¡Ay, Ruperto!

B

Barcelona es bona – Besar, besar

C

Consejos vendo – Chucherías – Cuentos rápidos – ¡Cuidao…que muerde!

D

¡Dámele, dámele! – De la Mancha – De la vega valenciana

E

El bigote de mi novio – El coco – El completo – El coronel – El debut de la aspirina – El milagro de San Ramón – El niño de la Palma – El pájaro heridoEl zumbala – Esa eres tú – Esclava – Española de raza

F

Fado re-la-mi-do

G

Galiana – Guasa viva

J

Juegos

L

La alegría de Dolores – La bella cigarrera – La chica del almacén – La concejala – La del chófer – ¡Ladrón! – La Galbana – La gitanilla – La Mari-Rosa – La paletita – Las danzas del postín – La sin gustos – La soberana – La tobillera – ¡La vendedora de amor! – Los niños en visita – Los ojos de Estanislao – Luz de España

M

Manolo – Mis amores – Mis conquistas

N

No me siga usted – No quieras tanto

O

Ole con ole

P

Paca la peinadora – Pá perdé la cabeza – Petronila – Pirulí – Por Gilí – Por peteneras – ¡Pues no es así!

Q

¿Quién quiere cigarros?

S

Sunday

T

Timitos sevillanos – ¡Tres a cual peor! – Tú reinas en mí

v

¿Vas tu al palé? – Vente P’acá

y

Ya tengo novio – Y el tío, ¡pues ná!

1918

ANYS D’ACTIVITAT ARTÍSTICA

1904 (agost-novembre: Salón Novedades, València) – 1911 (abril: Trianón Palace, Madrid) – 1912 (febrer: Trianón Palace, Madrid) – 191319141917 (desembre: Gran Salón Doré, Barcelona) – 1918 (abril: Gran Salón Doré, Barcelona; juliol: Eldorado, Barcelona; novembre: Eldorado, Barcelona) – 1919 (gener: Edén Concert, Barcelona; setembre: Embarcament destí Buenos Aires) – 1926 (gener: Eldorado, Barcelona)

1919

ADELITA LULÚ

¿Cuántos millones de veces ha oído el lector por las calles de Madrid aquel famoso estribillo de “¡Ladrón, ladrón!”, que compuso el malogrado Martínez Abades? Pues la creadora de aquel celebérrimo cuplé ha sido Adelita Lulú.

¡Adela Lulú! Paso a la gatita madrileña. Porque madrileña y archimadrileña es la Lulú, nacida y recriada en el clásico barrio de la Latina, no lejos de esa gran universidad de la picardía y el donaire que lleva el nombre de mercado de la Cebada.

Si hemos de ser historiadores verídicos, debemos apresurarnos a apuntar que sus verdaderos nombre y apellido son Adela del Barco. No de otro modo se llamaba de pequeña, cuando su familia la llevó a un taller y como aprendiza era enviada, con una caja de cartón pendiente de un brazo, a entregar los encargos de su maestra.

Hay que confesar que en el desempeño del papel de aprendiza no llegó Adela del Barco a grandes alturas. Aquello le desagradaba profundamente. Otra cosa tenía para ella más alto interés. No lejos del taller en que trabajaba hallábase situado el Salón París. Era frecuente que la enviasen a entregar un encargo y que adela se olvidase de su obligación refugiándose en aquella sala de espectáculos para presenciar los ensayos. ¡Lo que gozaba allí la chiquilla! ¡Lo que hubiera dado ella por tirar para siempre la maldita caja de cartón y verse en el lugar de cualquiera de aquellas mujeres – generalmente guapas – que intervenían en los ensayos!

Con su asiduidad, con su tipo y con sus modales, Adela se ganó bien pronto las simpatías de cuantas artistas trabajaban en el Salón París. Y ocurrió algo que era naturalísimo, pero que a Adela le pareció sobrenatural. Un día faltó una figura para completar un baile. Adelita estaba presenciando el ensayo. Fijóse en ella el empresario y la hizo una proposición. La caja salió rodando, y Adela ascendía al escenario… ¡para simepre!

Así fué su debut. A la chiquilla la acompañaba una serie de condiciones que bien podían cimentar un triunfo en aquel ambiente. Era bonita, muy bonita, morena, nerviosa, ardiente, con este tipo menudo y airoso de la madrileña neta, con unos ojos que al mirar desgranaban un rosario de picardías.

Otro día estaba anunciado en el Salón el estreno de una revista y vendido ya todo el billetaje. Imagínese el compromiso en que se verían el empresario y los autores al recibir la mala nueva de que la rpimera tiple había enfermado. Pero allí estaba Adelita otra vez, con agallas de sobra para sacar a la Empresa de todos los conflictos imanigables. Así ocurrió. El éxito fué formidable, decisivo. El personaje que representaba en la obra llamábase Lulú. Desde entonces Adela Lulú rezaron siempre los carteles. Y a todo esto la maravillosa gatita no había cumplido aún los quince años.

Del Salón París saltó al de Actualidades. Gran éxito también. Un viaje triunfal por gran parte de España. Los públicos, embobados ante la gatita que acertó a rodear su género de una picardía discreta, huyendo siempre de lo grosero y lo chabacano.

Vuelta a Madrid, reapareció en el Trianón en 1912 y consagrada estrella de primerísima magnitud se vió solicitada sucesivamente por los escenarios de la Zarzuela y Apolo. Y luego nuevas correrías, conquistando admiraciones nuevas y viendo crecer el capital de sus triunfos le han valido.

La última vez que Adelita Lulú cantó en Madrid no fué por virtud de un contrato, sino por atención especialísima a los periodistas madrileños. Al inaugurarse, en septiembre último, la temporada actual en el teatro Romea. Adela Lulú quiso tomar parte en aquella función, que era a beneficio de la Asociación de la Prensa, y que sirvió a la artista para despedirse de su pueblo, pues estaba a punto de marchar a América, siguiendo la senda – esta vez no escondida – por donde han ido tantas estrellas españolas, que indirectamente – con su arte y su hermosura – han reconquistado no poco de lo que España perdió en el Nuevo Mundo.

Con Adela Lulú marcho América la Virgen de la Paloma: una Virgen que ella no abandona nunca y que lleva pendiente del cuello.

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA – Madrid. Lunes, 16 de febrero de 1920

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Autor Anders Norén